Archivo mensual: octubre 2009

‘Alleycat’, carrera para ciclistas urbanos

Ciclo-mensajeros

 'ciclo-mensajeros', 1912, EEUUafiche publicitario de despachos en bicicleta

mensajero atravesando el centro de Seattle.

Dos ruedas impulsadas por tracción humana, un par de ciudades pioneras, hace ya largo tiempo nace la mensajería en bicicleta, pasan los años y esta actividad se extiende por el planeta, también aterriza en Chile.

Ensayos y errores, modificaciones y perfeccionamientos, se ha logrado al fin un nuevo vehículo eficaz para el desplazamiento humano, corre el siglo XIX y a la par de los primeros desarrollos de la bicicleta marchan sus primeras utilidades, Francia y Estados Unidos los pioneros, la ‘Bolsa de Comercio de Paris’ (1870) y la compañía de envíos ‘Western Union’ (1890) crean servicios de mensajeros en bicicleta. Cien años más tarde y los despachos a pedal se hacen populares en el mundo entero, durante el siglo XX el fenómeno se hace presente en cada continente, América del Norte y del Sur, Europa, Asia, Oceanía, África. 

Los vehículos a motor de cuatro y de dos ruedas, el fax y los documentos electrónicos, esto es, ciertas innovaciones tecnológicas y su masificación, han afectado negativamente la demanda y la oferta de envíos en bicicleta. No obstante, recientemente, un fenómeno frecuente en grandes ciudades, la atascada congestión de los núcleos urbanos y la consiguiente demora en los desplazamientos, viene consolidando a los despachos en bicicleta como un medio rápido y confiable, insuperable en determinadas zonas y horarios, asegurando así su permanencia en el tiempo.

 Bicicletas y ciudades

share-the-road

patente 'un auto menos', creada por la organización Arriba'e la Chancha

ciclovía en México

 ‘Bicicultura’, un terminó ambiguo, unas veces nombra una situación ganada y otras un anhelo que se busca conquistar.

Son pocos los lugares del planeta en que existe ‘cultura cívica ciclista’, usualmente la hay cuando se cumplen dos condiciones: la población utiliza masivamente la bicicleta como medio de transporte y el espacio urbano se encuentra diseñado para permitir y facilitar un desplazamiento de este tipo, casos sobresalientes de identidades culturales que integran a la bicicleta podemos hallarlos en ciudades como la holandesa Ámsterdam  y la danesa Copenhagen y en sus respectivos habitantes.

Distinto panorama exhiben aquellos otros muchos lugares en que o coinciden o se dan por separadas las condiciones opuestas a las recién nombradas, es decir, donde sólo una mínima parte de la población emplea la bicicleta como su principal medio de desplazamiento y donde la ciudad ha sido esbozada en función del automóvil y otras formas de transporte semejantes, excluyendo en su infraestructura el uso de la bicicleta como un eficiente medio de desplazamiento. Hallamos prácticas urbanísticas y cívicas de este tipo en Estados Unidos, en Australia, en Chile, sólo por nombrar unos cuantos lugares, y algunas veces, precisamente en este tipo de contextos es donde surgen movimientos ciudadanos que agrupan a personas que eligen la bicicleta como su principal medio de transporte, que defienden su uso conquistando ciertos derechos y modificando sus instalaciones, que abogan por su masificación entre la población general, que publican revistas y crean sitios en la web, que organizan variados eventos públicos relativos a la bicicleta, etcétera. En la suma de iniciativas de esta clase va brotando a la superficie del lugar, a la vida pública de la ciudad del caso, un movimiento inicialmente subterráneo y poco notorio, una ‘subcultura cívica ciclista’ que intenta expandirse,  su futuro dependerá de muchos factores y probablemente habrá ocasiones en que acabará validándose como un rasgo notorio de la cultura identitaria de la sociedad en cuestión.

Compitiendo en el tráfico

alley cat carrera valencia

alley cat 1955 Paris championship race

 

 

 

                                                                      afiche de 'la clandesta', carrera 'alley cat' que se realiza en Chile y otos lugares del mundo

 El soldado griego Filípides, mensajero a pie, unos siglos antes de la era cristiana corre unos 40 kilómetros desde Maratón hasta Atenas para anunciar la victoria sobre el ejército persa, muere de fatiga. En honor a la hazaña contamos con la competencia atlética que lleva el nombre de ‘maratón’.

Mensajeros a pie y sus carreras alrededor del mundo, más tarde mensajeros en bicicleta y las suyas. Año 1895 y ‘ciclo-mensajeros’ de compañías de telegramas, rivales, de la ciudad de Toronto, compiten en bicicleta unos contra otros, se trata de la primera carrera documentada de este tipo. Con el tiempo se multiplican las competiciones en América del Norte y en Europa y aumenta el número de mensajeros inscritos, durante el siglo XX esta práctica logra cimas imprevistas, repartidores de Toronto y de Nueva York obtienen medallas en certámenes atléticos de primer nivel, cumplen actuaciones notables en los Juegos del Imperio Británico y en las Olimpiadas.  

Otra vez Toronto a la vanguardia, ahora es 1985 y sus ‘ciclo-mensajeros’ se miden en una carrera que simula el trabajo que realizan diariamente, en pleno tráfico de la ciudad deben recoger y entregar envíos pasando por una serie de puntos de chequeo, gana quien cumple la tarea en menor tiempo. Nace así una nueva forma de competencia entre repartidores, pero aún faltan 4 años para que reciba el nombre bajo el cual hoy es conocida mundialmente entre ciclistas urbanos, esto ocurre cuando el ex mensajero Johnny ‘Combustible de Avión’ Englar acuña la frase ‘alleycat scramble’ para describir este tipo de carreras, expresión que significa algo así como ‘rápida disputa de gato callejero para obtener algo con pies y manos’. Desde entonces reciben el nombre de ‘Alleycat Races’ las competencias en bicicleta que se desenvuelven en pleno tráfico urbano, entre autos y peatones, simulando una entrega, originalmente restringidas a ‘ciclo-mensajeros’ actualmente se encuentran abiertas a toda clase de ciclistas de ciudad.

 

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Darwin en La Campana, 1834

Los primeros años  (1809-1831)

 Charles_Darwin_1816el joven Darwin

 

Se cuenta que de pequeño, ya a los 8  años, Charles mostraba predirección por la historia natural y el coleccionismo de ejemplares. De padre médico, ingresó a estudiar Medicina, saber que le resultó tedioso e insufrible, en este tiempo prestó mayor atención a estudios de Historia Natural descuidando los de su carrera. Por entonces, entre otros saberes, aprendió la disección de animales de parte de John Edmonstone, esclavo negro liberto que había acompañado a un naturalista inglés por las selvas de Sudamérica. El padre, disgustado por el desinterés de Charles hacia la Medicina, lo envía a Cambridge a estudiar un grado de Letras como paso inicial para ordenarse Pastor Anglicano, aunque Charles prefería la equitación y el tiro a tales estudios, durante estos años persevera en su continuo interés por la historia natural y se relaciona con importantes naturalistas.

Charles Darwin (1809-1882): naturalista británico que postuló que todas las especies de seres vivos han evolucionado con el tiempo a partir de un antepasado común mediante un proceso denominado selección natural (‘On the Origin of Species by Means of Natural Selection’, 1859)

Un largo viaje en barco  (1831-1836)

el bergantìn Beagle

el recorrido del Beagle

El bergantín Beagle, de la Marina Real Británica, zarpó a fines de 1831 del puerto inglés de Playmouth, la expedición hidrográfica, al mando del joven y aristócrata Capitán Fitz Roy, exploraría, durante 5 años, ambas costas de América del Sur, y también Tahití, Nueva Zelanda, Australia, Tasmania, isla de Keeling, Mauricio y las Azores. Charles Darwin, de 22 años, y otros 70 hombres formaban parte de la tripulación que emprendió este largo viaje hacia el sur.

El profesor de botánica, Reverendo Henslow, fue quien recomendó a Darwin como integrante del grupo que viajaría a bordo del Beagle, en Cambridge este se había convertido en uno de sus alumnos predilectos, un asiduo compañero de excursiones botánicas. Fitz Roy, entonces de 26 años, buscaba una persona cercana a su edad, educada y de similar posición social para servirle de compañía en el amplio itinerario del viaje. Según la costumbre de la época, un oficial inglés no debía relacionarse socialmente con su tripulación. Charles, suficientemente calificado tanto para acompañar como para colectar, observar y tomar notas, tras ser llamado accede a incorporarse sin paga a la incierta aventura por mares y tierras lejanas.

Charles Darwin anotó sobre el viaje en el Beagle: “Ha sido el acontecimiento más importante de mi existencia. A este viaje le debo la primera educación de mi carácter. Un verdadero entrenamiento porque tenía que dedicar la atención a diversas ramas de la historia natural y esto me obligó a mejorar y a intensificar mis facultades de observación”

Obras: publicó durante su vida escritos de investigación científica sobre animales, plantas, rocas, fósiles. Data de 1859 su obra más célebre: ‘El origen de las especies’. En su temprana juventud, durante los 5 años que duró el viaje a bordo del Beagle, llevó un diario en que apuntó atentas observaciones y agudas reflexiones sobre la naturaleza y los habitantes que encontraba lejos de su patria, en español esta obra se conoce bajo los títulos de ‘Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo’ o como ‘El viaje del Beagle’ (‘The Voyage of the Beagle, Journal of researches into the natural history and geology of the countries visited during the voyage of H.M.S. Beagle under the command of Captain Fitz Roy’, 1839)

Enlace al diario de su largo viaje (para descargar):

http://www.memoriachilena.cl/temas/documento_detalle.asp?id=MC0012469

Excursión a La Campana (1834)

 Cerro la Campana

cascada y palmaspalmas

 

Procedente de Tierra del Fuego, durante una noche de invierno el Beagle echa el ancla en la bahía de Valparaíso, poco después nuestro expedicionario expresará ‘¡qué cambio!, ¡cuán delicioso nos parece todo aquí; tan transparente es la atmósfera, tan puro y azul es el cielo, tanto brilla el sol, tanta vida parece rebosar la Naturaleza!’.

Semanas más tarde, alejándose de la costa, se interna en el valle de Quillota, le produce gran impresión el contraste de grandes montañas y bellos cultivos, señala que ‘El que dio a Valparaíso su nombre (Valle del Paraíso) debía acordarse en aquellos momentos de Quillota’. Llegando a la hacienda ‘San Isidro’, ubicada a los pies del cerro La Campana, muestra interés por subirlo al alba, el mayordomo de esta le facilita un guía y caballos mansos, la excursión se prolongará por 2 días. Durante la primera jornada cautivan su atención las particularidades geológicas del lugar, lo alto en que crecen las palmeras, la vista lejana de la bahía de Valparaíso, las inmensas cumbres nevadas que al oriente levanta los Andes, acaba el día y ‘Cuando se hace completamente de noche, encendemos nuestro fuego debajo de una pequeña glorieta de bambúes; asamos nuestro charqui (trozo desecado de buey), tomamos nuestro mate y después de eso nos sentimos verdaderamente a gusto. Hay un encanto inexplicable en vivir así a pleno aire’. La segunda jornada de ascensión contempla un trayecto que debido a su inclinación debe realizarse a pie, tras escalar los enormes bloques de piedra llegan al fin de la elevación, lugar en que permanecen varias horas, el 17 de Agosto anota en su diario: ‘Pasamos el día en la cumbre de la montaña, y jamás me pareció tan corto el tiempo. Chile, limitado por los Andes y el océano Pacífico, se extiende a nuestros pies como un vasto plano. El espectáculo en sí mismo es admirable’

La Campana: este cerro forma parte de la Cordillera de la Costa, su altitud es de 1828 m.s.n.m., se ubica en el Parque Nacional La Campana (V Región), en 1985 fue declarado Reserva Mundial de la Biosfera por la UNESCO.

 

 

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